jueves, 10 de febrero de 2011

Y TÚ, ¿CÓMO TE COMUNICAS CON TU PAREJA?


Saber expresar y saber escuchar no siempre es fácil. En ocasiones no decimos todo aquello que sentimos para que la persona que tenemos a nuestro lado nos comprenda, del mismo modo que no siempre escuchamos con atención aquello que nos intenta transmitir. La comunicación es uno de los pilares básicos en la relación de pareja; aprendamos a comunicarnos de forma constructiva.

LA COMUNICACIÓN Y LAS RELACIONES.

Todas las personas establecemos numerosas relaciones a lo largo de nuestra vida. A través de ellas, intercambiamos opiniones e impresiones, transmitimos sentimientos, expresamos intereses, necesidades, y en definitiva, mostramos una forma particular de ver la vida. A estas relaciones se las conoce como relaciones interpersonales.

Las relaciones interpersonales son aquellas que nos hacen convivir con otros seres, nos ayudan a crecer como individuos y a interactuar con el mundo.

El éxito que experimentemos en nuestra vida depende en gran parte en la manera que tengamos de relacionarnos, y la base de todo ello es la comunicación.

La comunicación permite expresarnos, saber más de nosotros mismos, de los demás y del medio en que vivimos.

El ser humano empieza a comunicarse antes de su nacimiento, respondiendo a señales acústicas y con cambios de posición moviéndose dentro del vientre de la madre.

Es imposible no comunicar. Aún sin decir nada estamos diciendo mucho. Una mirada, una postura, una ubicación, un movimiento, etc. Todo ello es comunicación. Si alguien me pregunta y yo no respondo, estoy comunicando, al menos, que no quiero contestar o dialogar.

Así pues, la comunicación es la base de toda relación interpersonal, y en consecuencia, de las relaciones de pareja;

La comunicación y el conocimiento del otro son fundamentales en las relaciones sentimentales. Este conocimiento requiere capacidad de expresión y capacidad de escucha; expresar nuestras necesidades, exteriorizar emociones y sentimientos, compartir miedos, realizar peticiones, así como saber escuchar y empatizar con el otro, son elementos esenciales para comprender a nuestro compañero/a y ser comprendidos.

Cuando nos relacionamos con los demás, esperamos reciprocidad, esto quiere decir que deseamos dar, pero también recibir; escuchar y ser escuchados, comprender y ser comprendidos; aquí justamente reside el éxito de la comunicación en la pareja.

Dicho esto, veamos qué problemas pueden aparecer en la comunicación y qué podemos hacer para mejorarla.

¿QUÉ PROBLEMAS PUEDEN APARECER EN LA COMUNICACIÓN?

En ocasiones, podemos sentir que nuestra pareja no nos comprende, no sabe ponerse en nuestro lugar, del mismo modo que podemos no entender su comportamiento, el porqué de sus actos y respuestas, etc.

Si esto ocurre, puede que existan dificultades y falten habilidades para establecer una buena comunicación. Veamos de qué obstáculos estamos hablando:

- No prestar suficiente atención a lo que el otro nos está diciendo y responder con un mensaje que no comparte el mismo objetivo. La falta de escucha activa, es decir, de una escucha detallada y que busca la comprensión del mensaje que se está recibiendo, puede precipitar una respuesta que no satisfaga al otro y privarnos de información que no hemos llegado a comprender.

- Interpretar mal lo que nos quiere comunicar nuestra pareja y responder en base a nuestra interpretación.

- No expresar peticiones o sentimientos propios por temor a las consecuencias, por ejemplo, para evitar un conflicto. No ser sincero puede dificultar claramente la comunicación; si no expresamos lo que realmente sentimos, raramente podremos solucionar aquel problema en el que nos encontramos.

- Expresar nuestros deseos o sentimientos de una forma inadecuada. Por ejemplo, exteriorizando nuestra tristeza con reproches y acusaciones hacia nuestra pareja con actos suyos que no guardan relación con nuestro malestar.

- No utilizar la “forma” correcta en algunas expresiones, puede bloquear la comunicación. El ordenar, amenazar, imponer o ridiculizar, no facilitan la expresión y recepción de impresiones y sentimientos, al contrario, obstaculizan aún más el mensaje que les acompaña.

¿QUÉ CLAVES PUEDEN MEJORAR LA COMUNICACIÓN?

Existen seis estrategias generales para mejorar la comunicación en la pareja, descubramos cuáles son:

- Dar gratificaciones. Realizar cosas gratificantes para y por nuestra pareja.

- Agradecer gratificaciones. Reconocer todo aquello positivo que hace nuestra pareja por nosotros, y comunicárselo.

- Pedir gratificaciones. Es importante decirle a nuestra pareja lo que nos gustaría que hiciera por nosotros.

- Expresar sentimientos negativos. No únicamente es importante compartir emociones y sentimientos positivos, también es necesario expresar los negativos y no guardarlos para uno mismo.

- Intercambiar afecto físico. Demostrar el afecto y los sentimientos de una manera física, por ejemplo, con caricias, besos, abrazos, etc.

- Empatizar. Ponerse en el lugar del otro para poder entender cómo se siente es esencial para establecer una buena comunicación en la pareja.

Tal y como hemos anunciado, no comunicar es imposible; ello constituye la base de nuestras relaciones. Aprender a comunicarse significa crecer y evolucionar como personas; hacerlo en pareja significa enriquecerse el uno del otro y construir una relación sana, que permita compartir emociones, pensamientos y sentimientos, así como comprender a aquella persona tan especial que tenemos a nuestro lado. Cuidar la comunicación en la pareja es cuidar el vínculo que tenemos con ella; aprendamos a hacerlo día a día.



Mª Teresa Mata. Psicoterapeuta y fisioterapeuta.
Consulta privada en:


Institut Mensalus. C/Santa Magdalena 5, Bajos.
Barcelona, 08012 - Junto salida de metro Fontana - L3.
Tel. 932 371 916

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martes, 7 de septiembre de 2010

LA PAREJA IDEAL


Profesionales como Antoni Bolinches, Hermínia Gomà, Walter Riso y Joser Mª Fericgla son entrevistados en el programa de TV3 ( Televisión de Cataluña), Bricolatge emocional ( Bricolage emocional), en una edición que lleva por título: La pareja ideal.

A continuación, mostraremos un resumen del contenido del mismo así como algunas de las mejores frases citadas, un programa, os aseguro, que no tiene desperdicio.


Antoni Bolinches: La pareja ideal no existe, pero está bien tenerla de referencia para más tarde, encontrar una pareja.

Hermínia Gomà: La pareja ideal es aquella que nos ayuda a ser cada día mejores personas.

Walter Riso: La pareja ideal no existe. El amor está continuamente en construcción. Por ello, en lugar de decir "te amo", en realidad deberíamos decir " te estoy amando"; el amor se trata de un proceso en continua construcción.

Antoni Bolinches: El amor es eterno, el enamoramiento no. Este último puede durar entre 2 o 3 años.

JoserFericgla: Siempre tenemos que ser más generosos que no avaros, pero si siempre damos y nunca recibimos, debemos cerrar las puertas, de lo contrario, nos agotaremos y nos quedaremos sin fuerzas para querer.

Walter Riso: No buscamos un amor universal como el que podía dar Santa Teresa de Calcuta o Jesucristo, buscamos un amor humano.


Una de las ideas que resalta el programa es que cada uno de nosotros es una naranja entera. Muchas canciones han hecho mucho daño repitiendo tópicos como " sin ti no soy nada"; como si fuésemos media naranja que necesita de la otra mitad para ser una persona completa. En todo caso, somos naranjas enteras que podemos sentirnos completados con otra naranja entera.


Hermínia Gomà: Tenemos que buscarnos primero a nosotros mismos y querernos, así podremos buscar una pareja. No tenemos que conformarnos simplemente en encontrar compañía, sino en encontrar a una persona para construir algo juntos.

Walter Riso: Quiérete a ti mismo, sino, nadie te querrá.


Buscar una persona compatible es otro de los aspectos que resalta el programa.


Antoni Bolinches: La pareja tiene que ser lo suficientemente parecida para podernos entender y lo suficientemente distinta para complementarnos. Así pues, la pareja ideal no es aquella en que los dos son demasiado iguales, sino aquella en la que las diferencias encajan.

Walter Riso: El mito es que las parejas totalmente distintas se atraen, y bien, si se atraen, pero como dos trenes en contravía, chocan. Uno para llevarse bien con la pareja, debe tener semejanzas.

Antoni bolinches: Una pareja, para poder sustentarse, debe tener 4 patas de una mesa. La primera pata es el sexo, la segunda pata es la compatibilidad en caracteres, la tercera es una escala de valores similares y la cuarta un producto de vida convergente.


No se trata únicamente de remar en la misma barca, también hay que remar en la misma dirección.


Walter Riso: Para que una pareja funcione, tiene que haber deseo, amistad, y un cuidado por el otro. El deseo no puede ser continuo y tampoco podemos estar cuidando al otro las 24 horas del día; Lo que si puede durar todo el tiempo es la amistad, así pues, este es el factor más importante.

Hermínia Gomà: Antes de ir a dormir, debemos hablar los problemas y no irnos con ellos a la cama.


El programa hace hincapié en que la única persona con la que conviviremos toda la vida somos nosotros mismos, pero si queremos compartir esta vida con alguien, debemos cuidar la relación.

JosepFericgla: Las palabras "nunca" y "siempre" ( "nunca me escuchas", "siempre haces lo mismo", "nunca tienes tiempo y siempre quieres trabajar en tus cosas"), convierten al otro en algo inerte, no dan lugar a opción y cambio. Estas dos palabras son el inicio del final de una pareja. ¿ Cómo reviven las parejas? Cambiando los papeles y convirtiendo al otro en algo que está vivo.

Hermínia Gomà: A la pareja hay que escucharla, valorarla y tenerla en cuenta.



La pareja ideal no depende únicamente de la suerte, la pareja ideal es aquella que trabajamos día a día.

Para finalizar, el programa resalta una frase de cada profesional, creo que es interesante que las tengamos en cuenta:



"Tenemos que buscarnos primero a nosotros antes que a la pareja ideal". Hermínia Gomà. Psicóloga.

"Suficientemente iguales para entendernos, suficientemente diferentes para complementarnos". Antoni Bolinches. Psicólogo y sexólogo.

"Querer, es hacer el amor con tu mejor amigo". Walter Riso. Psicólogo y escritor.

"Un exceso de "siempre" y "nunca", supone el inicio de la ruptura de una pareja". JosepFericgla. Antropólogo y psicólogo.


Podeís visitar el video en:

http://www.tv3.cat/videos/2994350/La-parella-ideal




Mª Teresa Mata. Psicoterapeuta y fisioterapeuta.
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viernes, 13 de febrero de 2009

INFIELES


Frank Pittman, terapeuta familiar, habla en su libro “mentiras privadas”, sobre la infidelidad y la traición de la intimidad. En él, intenta resolver el gran enigma: ¿Por qué las personas tienen aventuras extraconyugales? y ¿Qué problemas intentan resolver?

Frank describe la infidelidad con las siguientes palabras:

“Tal y como yo lo defino, la infidelidad es una defraudación, la traición a una relación, la violación de un convenio. Hay muchos tipos de infidelidad, pero aquí nos referimos a la sexual en el matrimonio monógamo o en una relación equivalente. La mayoría de las parejas acuerdan guardar una estricta exclusividad sexual dentro del matrimonio; permiten la masturbación y cualquier fantasía que uno u otro cónyuge quiera tener, pero insisten en mantener los genitales lejos de las manos de personas extrañas”

Bien, a pesar de ser muchos los que desean mantener la exclusividad sexual, algunos terminan traicionando el pacto y buscando “algo más” ahí fuera. ¿Los motivos? ¿Desenamoramiento, aburrimiento, desengaño, inseguridad, infelicidad,…? Estos pueden ser miles, el hecho sigue siendo el mismo, y el resultado, en muchos casos, desastroso. Pocas parejas pueden sobrevivir a la traición, y aún menos, a la traición que se ha hecho pública.

El terapeuta explica cómo algunas parejas han elaborado su propio código definitorio de infidelidad, (hombres y mujeres que se prostituyen y sus relaciones extraconyugales se consideran puro trabajo, swingers que permiten el intercambio de pareja siempre y cuando sea pactado, mujeres que ceden a que su marido mantenga relaciones durante la última etapa del embarazo, etc.). Sea cual sea el código, constituye el ideal aceptado por esa pareja en su vida conyugal; la infidelidad consiste, precisamente, en su violación.


Los sentimientos que despierta la traición

Los dos principales motivos por los que la mayor parte de las parejas rompe son la falta de comunicación y “los cuernos”. En ocasiones estos dos motivos van cogidos de la mano. La falta de comunicación sobre problemas individuales y conjuntos (de hecho, todos los problemas individuales pasan a ser conjuntos cuando afectan al modo que tenemos de relacionarnos), impide la resolución de conflictos en la pareja, propicia la falta de entendimiento y el alejamiento, y con ello, el engaño; el engaño en sí, también disminuye la comunicación entre cónyuges, provocando el aislamiento de sentimientos y pensamientos fundamentales para un buen entendimiento.

Así pues, ¿hombres y mujeres engañan por falta de comunicación?

Por supuesto, motivos hay muchos, pero el principal es este. Si los problemas salieran a la luz en su momento, si los sentimientos afloraran sin miedo, si las desconformidades gritaran cuando lo necesitaran, si tanto penas como alegrías fuesen escuchadas, la mayor parte de individuos que deciden engañar, no lo harían. ¿Por qué? Pues por una sencilla razón: tendrían más valentía para hacer frente a los problemas existentes en su relación de pareja antes de recurrir a la traición, resolverían diferencias y de no hacerlo, hablarían claramente de ello. Cuando esto no ocurre, dejamos de sentirnos bien con aquella persona que duerme en nuestra cama, y buscamos fuera lo que no encontramos cerca.


Y vosotros, ¿qué opináis?…Como dice el mito, ¿el ser humano es infiel por naturaleza, o por el contrario, “se hace, pero no se nace”?



Consulta privada Mª Teresa Mata, psicoterapeuta y fisioterapeuta.

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jueves, 11 de diciembre de 2008

HOMBRES Y MUJERES, ¿AMAMOS DE LA MISMA MANERA?



Son muchos los tópicos que hemos escuchado al largo de la historia, y gran parte de ellos, hacen honor a costumbres que albergaban generaciones pasadas. Estas costumbres se basaban en la educación que recibían hombres y mujeres, y por supuesto, mostraban claras diferencias comportamentales y sentimentales. Ellos y ellas no eran criados de la misma manera, y cambiar estas directrices tan arraigadas no ha sido tarea fácil. De hecho, muchos discrepan de si, en la actualidad, hombres y mujeres sí reciben la misma educación, y bien, la realidad es que existe tanta diversidad educativa como familias viven en este mundo. De todos modos, dejando a un lado excepciones, cada vez son más los valores y modos de actuar que se intentan fomentar tanto en niños como en niñas.


El pasado mes de agosto, La vanguardia publicó en el suplemento "Estilos de vida", un interesante artículo titulado "¿Amamos de la misma manera?". En él, el psicoterapeuta Luis Muiño hace mención a tres películas que ejemplifican la visión del hombre y la mujer en las relaciones amorosas, y a partir de este preámbulo, enuncia dos factores clave que han diferenciado la "forma de amar" entre ellos y ellas: CONTINUIDAD Y PRO-ACTIVIDAD. Veamos un fragmento:


"Hasta hace unos años, se hablaba de dos diferencias fundamentales en la pasión masculina y femenina. La primera era la CONTINUIDAD. Los hombres y las mujeres tenían una estructura sentimental diferente: había una preferencia profunda de lo femenino por lo continuo y una preferencia profunda de lo masculino por lo discontinuo.


Ellas separaban los distintos estados emocionales menos que los hombres. Eran más holísticas, más globales: la ternura y la dulzura limitaban con el erotismo, se insertaban en él armoniosamente. La inteligencia y la comunicación intelectual podían resultar también eróticas.

Muchas investigaciones encontraban manifestaciones de ese patrón Había experimentos que mostraban que para una mujer era más difícil distinguir amor de amistad. O que ellas confundían más a menudo el atractivo erótico de una persona con su atractivo moral: alguien guapo es, además, bueno, sincero.


El hombre, por su parte, tendía a acentuar las diferencias, a separar las distintas emociones. Era discontinuo: podía amar un día, olvidar al siguiente, volver a amar…Sus emociones funcionaban como compartimentos estancos y eso le permitía “querer a dos personas a la vez y no estar loco”. Su erotismo era también más discontinuo que el femenino: funcionaba a intervalos de tiempo, comenzaba, llegaba a un punto y se agotaba…

El segundo factor de disparidad que aparecía clásicamente en los estudios era la PRO-ACTIVIDAD. A ellos se les suponía tendentes a la acción: tomaban la iniciativa y hacían siempre algo (aunque no fuera lo que había que hacer). A las mujeres se las consideraba más reflexivas: analizaban mejor lo que estaba ocurriendo y empatizaban más con la otra persona –eran más hábiles a la hora de ver las cosas desde otro punto de vista-.

Se hicieron también muchos estudios que mostraban esa tendencia femenina en el amor a la reflexión desde la inteligencia emocional, y esa facilidad masculina para emprender acciones. Un ejemplo era la forma de “enfermar el amor”. Las mujeres tenían problemas románticos relacionados con la salud mental por exceso de “pensamiento rumiativo”. Eran propensas a dar demasiadas vueltas a cuestiones que no se podían resolver y eso las podía llevar a la depresión y la ansiedad. A fuerza de ir al fondo de las cosas, acababan quedándose allí.

En los hombres, sin embargo, era más habitual el sentimiento de culpa por las acciones realizadas. El amor nos hace excesivamente impulsivos y demasiado focalizadores en la toma de decisiones. Si los hombres movemos ficha en pleno enamoramiento, seguramente lo haremos con más prisa de lo habitual y teniendo en cuenta un solo factor, nuestro sentimiento. No nos pararemos a pensar y, además, no tendremos en cuenta todo aquello que no tenga que ver con nuestra relación. En otra época era muy habitual que los hombres cayeran en el síndrome de Romeo y Julieta y luego no estuvieran nada orgullosos del resultado.


Continuidad, pro-actividad...¿Cómo se fomentaban esas diferencias?"



A partir de aquí, el artículo explica que hombres y mujeres aprendían desde niños a ser diferentes dado el trato que recibían por sus padres y educadores ( diversas investigaciones así lo ejemplifican); después, estas diferencias aterrizaban en el "juego" del amor. El cine las reflejaba y de este modo educaba a la siguiente generación transmitiendo un claro mensaje: la necesidad de desigualdad entre sexos opuestos en el terreno amoroso.


Tal y como hemos comentado al principio, el artículo hace mención a tres películas:


- Amanecer (1927). Esta refleja una clara diferencia de valores en el terreno amoroso, una desigualdad absoluta entre comportamientos.

- La mujer de al lado (1981). En ella todavía quedan reflejadas la disimilitudes.

- El otro lado de la cama (2002). Una comedia que muchos de vosotros conociereis, en la que las mujeres de la película son tan pro-activas y poco rumiativas como los hombres. Ellos y ellas dan las mismas vueltas a sus historias y tienen los mismos problemas en la toma de decisiones. Los personajes de la película se permiten a veces vivir la antigua y la nueva relación a la vez, sin problemas, pero también sienten en ocasiones la necesidad de la continuidad amorosa que se centra en una sola relación a lo largo de los días. En este film, ya no hay diferencias amorosas entre hombres y mujeres, solo importa su forma de ser y el momento que están viviendo.




Dejando a un lado las películas y centrándonos en la realidad actual, ¿Es esta realidad tal y como muestra "el otro lado de la cama"?¿Es cierto que tanto hombres como mujeres somos igual de pro-activos y a su vez somos en ocasiones continuos y en otras discontinuos?


O por el contrario, ¿Seguimos siendo las mujeres las mas "rumiativas"?¿Ellos reflexionan como nosotras?¿Son ellos los que no pueden mantener una continuidad en la relación amorosa tal y como indican los tópicos?


Y finalmente, ¿Este "pensamiento rumiativo" puede estar, en ocasiones, directamente relacionado con episodios ansiosos y depresivos?



Dejemos las primeras cuestiones para que vosotros opinéis, y valoremos la última:


¿Este "pensamiento rumiativo" puede estar, en ocasiones, directamente relacionado con episodios ansiosos y depresivos?


Hace poco en el Diván hablábamos justamente de esta reflexión continua y repetitiva que tanto caracteriza a las mujeres. El concepto de "pensamiento rumiativo" que utiliza el autor del artículo muestra claramente la conexión entre estado mental y capacidad de reflexión. Esto no significa que reflexionar no sea correcto, todo lo contrario, la reflexión nos convierte en seres conscientes y nos acerca la realidad que estamos viviendo, hecho que nos permite elegir y actuar en consecuencia, y por tanto, sentirnos realizados con el resultado. El problema aparece cuando la reflexión peca de rumiativa y se convierte en un estado permanente e imparable. Dar infinitas vueltas a un tema, crea a su vez, miles de percepciones e interpretaciones del mismo, y todo ello provoca un claro sentimiento de pérdida de control y alejamiento de la realidad. Cuando vemos que no podemos controlar aquella situación debido a la incertidumbre despertada, nos adentrándonos en un estado continuo de ansiedad, y con ello, de profundo malestar. Desde el profundo malestar, no es fácil sacar fuerzas, todo parece más oscuro y nuestra percepción del día cambia. Cuando esto ocurre, es necesario plantear rápidamente una estrategia de pensamiento que ROMPA con el malestar, y abra la puerta a posibles nuevos pensamientos y percepciones que, partiendo del negro, hagan ver las cosas de otro color.







Consulta privada Mª Teresa Mata, psicoterapeuta y fisioterapeuta.


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martes, 10 de junio de 2008

LLORAR UNA RUPTURA



MÓNICA

Mónica, una reconocida periodista de 38 años de edad, comparte cama y corazón con muchos hombres, rompe relaciones de la noche a la mañana y empieza apasionada nuevas experiencias en un abrir y cerrar de ojos. Solo un hombre, Lucas, marca un antes y un después en su larga trayectoria amorosa. El que fue su gran amor rompe con ella tras compartir techo y dos años intensos de vida en común; es aquí donde empieza el proceso de duelo de Mónica.



EL PROCESO DE DUELO DE MÓNICA TRAS SU RUPTURA CON LUCAS


Una ruptura implica una pérdida, y como cualquier pérdida significativa, necesita ser elaborada; el proceso de duelo es justamente la elaboración de esta pérdida.
Una perdida significativa se da al perder algo que consideramos que es valioso y único. Si al perder algo, permanecemos indiferentes es que para uno, aquello no valía realmente la pena. La pérdida de Lucas genera en Mónica una crisis, una crisis que da lugar a un movimiento en la vida de la periodista, y que exige ser procesada y elaborada. El no elaborar el proceso de duelo en su totalidad puede “atrapar” a la persona en alguna de las etapas de su vida. Esto se manifiesta en llanto compulsivo, perturbación del sueño, dificultad para concentrarse, mitificación de la persona ausente, y desesperación, y a partir de la desesperación, puede abrirse una puerta para la depresión, o al comienzo de un bajo estado anímico que le impide tomar decisiones importantes en su vida.


El Impacto Emocional que provoca el momento de la ruptura en Mónica desencadena una reacción natural de conmoción profunda, donde hay aturdimiento, sentimientos de incredulidad e irrealidad. Los primeros días son de confusión. Mónica no se entiende a si misma, no sabe cómo ha llegado a esa situación y siente que no tiene ningún control sobre su vida. El aturdimiento y los sentimientos de irrealidad hacen que Mónica tenga la sensación de ver su vida desde fuera, como si de un auténtico espectador se tratase. Así pues, nuestra “protagonista”, se encuentra en una fase de puro descontrol de emociones y desorganización de su propia persona.


Tras una semana, aparece la negación. La impresión que produce la pérdida de su pareja es tan grande que su equilibrio psíquico no lo puede aceptar y por ello se niega a si misma la ruptura total como mecanismo de defensa. La idea de que volverán a estar juntos está presente continuamente, y este autoengaño fruto de un “bloqueo de la realidad”, es el que, aparentemente, le permite tirar hacia delante.


Una reacción Defensiva. Ante el dolor tan fuerte que provoca la nueva situación y la reestructuración de su vida en general, el organismo reacciona con mecanismos de defensa tales como enojo, una rebelión contra todos los hombres, ira, y somatizaciones tales como dolores de cabeza y de estómago. En algunas ocasiones los dolores de cabeza son tan fuertes que le impiden realizar sus artículos para un importante periódico nacional.


Gran sentimiento de culpa. Mónica intenta explicarse qué pasó; por alguna razón fue en parte responsable de la ruptura y de los problemas vividos, así como de las discusiones originadas. El sentimiento de culpa la persigue durante los siguientes meses.


Mónica se siente Víctima. Para demostrar al mundo su condición de víctima a la gente, Mónica interpreta el papel de “protestadota”. Protesta por todo aquel inconformismo que aturde a su persona, y por todos aquellos sentimientos que no le permiten descansar y pensar con claridad.


Aceptación. Pasan los meses, y Mónica empieza a volver a creer en si misma y a recuperar la fe. Ahora deja de separar, excluir, controlar y fijar, para unir, incluir, admitir y fluir. En esta etapa, la periodista se siente sola pero a su vez experimenta alivio y tranquilidad. Este alivio se caracteriza por quitarse de encima parte de la gran carga que durante tantos meses ha soportado. Mónica experimenta sensación de alivio y por tanto de libertad.


Adaptación. Mónica termina aceptando la pérdida y es entonces cuando entra en el momento de adaptación y reintegración. La reintegración a su mundo, ocurre lentamente. Es entonces cuando empieza a conectar de nuevo con sus sentimientos. En esta fase, igual que en el resto, es crucial la presencia de sus familiares y amigos, para ella todos ellos son grandes consejeros que le dan soporte y ayuda. Mónica empieza elaborar nuevos planes y dar sentido a su vida.


EL DUELO ES UN PROCESO, Y COMO TODO PROCESO DEBE ELABORARSE. CERRAR LAS PUERTAS A ESTE PROCESO, NO PERMITIR QUE FLUYA CON NORMALIDAD, OCULTAR SU SEGUIMIENTO, NEGAR SU EXISTENCIA, ETC. PUEDE ATRAPAR AL INDIVIDUO EN UNA DE SUS FASES E IMPEDIR EXTERIORIZAR DE FORMA SANA Y SALUDABLE EL DOLOR PROVOCADO POR LA RUPTURA. POR ELLO, DEBEMOS PERMITIRNOS SENTIR LAS EMOCIONES , YA SEAN AGRADABLES O DOLOROSAS, Y SOBRETODO, DEBEMOS PERMITIRNOS LLORAR SIEMPRE QUE LO NECESITEMOS.


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viernes, 25 de abril de 2008


Psicologia de la seducción




"Seducir es atraer el apoyo automático de la gente. Al seducir laureamos los sentimientos de otro, prendamos su mente y logramos que continúe recordándonos cuando ya no estamos presentes. La seducción es una forma de comunicación que sigue leyes específicas, un juego psicológico orientado a fascinar en el que apenas interviene la belleza física."

Así define la seducción en su último libro la psicóloga Alejandra Vallejo. Cierto, en la seducción, lo importante no es el físico, aunque este pueda, en muchas ocasiones, servir como tarjeta de visita; saber seducir significa ofrecer un trato agradable, despertar curiosidad, mostrar originalidad, actuar inteligentemente y sobretodo ser natural y tener mucho carisma. Un buen seductor en el mundo del marketing sabe hablar con sus clientes, un artista creativo e original sabe cautivar al público con sus obras, un compañero con su espontaneidad y simpatía puede hacer reír a todo el departamento, ... Todos los seductores son "provocadores de placer", transmiten de un modo u otro un bienestar emocional que permite congeniar rápidamente con ellos.
La seducción está muy definida por la personalidad de cada uno de nosotros, por ello es muy importante conocernos. Saber cuales son nuestros puntos fuertes, en qué resaltamos y cuales son nuestras habilidades, proporciona cierta seguridad a la hora de dirigirnos a los demás. Esta seguridad es la CLAVE de todo seductor, sin ella, este arte estaría perdido. Así pues, hay muchas maneras de seducir, muchas maneras de encandilar, pero siempre tenemos que buscar aquella con la que nos sintamos cómodos y en definitiva, seamos nosotros mismos.

Muchos buscan la fórmula mágica para ser el perfecto seductor, para triunfar en el trabajo y el amor, para ser auténticos reyes de las relaciones sociales, ...Pero en realidad, ya nacemos con esta fórmula mágica, puesto que el ser humano, desde el momento en que llega al mundo, tiene la gran capacidad de ser querido y admirado por los demás, de encandilar tan sólo con una sonrisa, de hacer reír a amigos y familia. Los bebés pueden conseguir esto y mucho más con un llanto o regalándonos una dulce cara de angelito, ellos sí son unos perfectos seductores.

En el Diván, nos gustaría que compartierais con nosotros las cualidades que en el día a día os ayudan a seducir en todos los ámbitos de vuestra vida...¿ Podéis decirnos vuestro "secreto"?



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jueves, 18 de octubre de 2007

PAREJAS PINOCHO



Fran y Marcos en el trabajo

- Marcos, este sábado salimos todos. Vamos a montar una cena por el ascenso de Jose, ¡esto hay que celebrarlo! Luego iremos a tomar unas copas.
- Bien Fran, yo me apunto, pero dile a tu mujer que si se encuentra con Marta, no le comente nada.
- ¿Por qué no lo puede saber tu novia?
- Vaaa, paso de decir nada, sino seguro que se mete. Si me pregunta, le diré que me quedo en casa descansando.


Unas horas antes, Charo y Marta en la parada de autobús.


- Charo, ¿Cómo estás?
- Ei Marta, muy bien. Ahora volvía a la oficina, corriendo como siempre.
- Si hija, yo igual, solo tengo una hora de descanso al mediodía. Tengo ganas de comer con calma un día de estos, siempre termino por cocinar lo mismo. Por cierto, le comenté a Marcos que me gustaría probar un Libanés que han puesto cerca del barrio, ¿Por qué no os apuntáis tu y Fran este sábado?
- No Marta, este sábado ellos tienen la cena de Jose, un trabajador de la empresa.
- Ah...vaya, Marcos aún no me ha comentado nada. Bueno, lo dejamos para otro día.


Marta y Marcos hablando por teléfono

- Y bien, ¿Qué tal el día cariño?
- Uf, hoy ha sido un día durísimo, estoy muerto. De hecho te quería comentar que este sábado me apetecía quedarme en casa, he estado llegando muy tarde estas dos últimas semanas y necesito descansar.
- Vaya, creía que ibais a cenar todos los compañeros del trabajo...



Una mentira siempre esconde de forma parcial o total la realidad, y el interlocutor, al hacer este tipo de declaración, sabe que se trata de una falsedad o, como mínimo, piensa que está ocultando parcialmente la verdad. Así pues, estaremos mintiendo cuando seamos CONSCIENTES de ello.

Antes de nada, reflexionemos sobre las siguientes cuestiones y identifiquémoslas con situaciones de nuestra vida en pareja.

¿ Mentir nos beneficia?, ¿Qué información nos conviene ocultar en una relación?, ¿Debemos ser totalmente transparentes?, y si no lo somos ¿significa que estamos mintiendo?

Las mentiras aparentemente “facilitan” las cosas y ofrecen autonomía e independencia en los momentos necesarios. Mentir puede ser la vía rápida para evitar explicaciones y disputas, para no escuchar el discurso del otro, para actuar como nosotros queremos de forma clandestina y así evitar la misma reacción en nuestra pareja, etc.
Este pasaporte a la “libertad” es una tapadera de sentimientos de desconfianza que poco a poco se vuelven contra nosotros y contra la relación de pareja en si (sobretodo cuando nos repetimos la idea de: “si nosotros mentimos, ¿Quién nos dice que la otra persona no hará? ). Además, mintiendo sólo conseguimos crear una ilusión de relación, no una realidad. Detrás del engaño existe una filosofía de vida con la persona que queremos, una manera de actuar calculada, una falsa libertad que termina por convertirse en esclavitud. Si mentimos, ¿Seguimos siendo nosotros mismos? Si no decimos la verdad a la hora de manifestar nuestras actitudes, ambiciones, aspiraciones, nuestras ganas por hacer y sentir, nuestras ansias por vivir como realmente deseamos...¿Somos nosotros mismos? Por ello, mentir nos convierte en esclavos de nuestras palabras y en continuos prófugos de la relación que vivimos con aquella persona a la que cada día decimos te quiero.

La desconfianza

La desconfianza es la razón principal por la cual mentimos. Centrándonos en la relación de pareja, la desconfianza en uno mismo hace que éste no se muestre tal y como es desde un principio; luego, conforme pasa el tiempo, la vía más fácil para seguir “actuando” es guardando en silencio el verdadero papel que se juega en la relación. Además, no explicar lo que realmente deseamos, aquello que nos apetece hacer, evitar hablar, no querer escuchar la opinión del otro, no querer discutir y llegar a un acuerdo, etc. es un claro ejemplo de falta de confianza con la pareja.
Todos guardamos secretos, miedos, sentimientos que no queremos con

tar, pensamientos que rondan por nuestra cabeza y que preferimos mantener en silencio; tenemos derecho a esta intimidad y eso no implica que no tengamos confianza con nuestra pareja. Ahora bien, a veces aparecen sentimientos, inquietudes, disconformidades, desacuerdos, etc. que es necesario que manifestemos para mejorar la calidad de la relación y en definitiva, para que nos sintamos cómodos y a gusto con ella. Si optamos por la vía de ocultar y dar un giro de 180 grados a la realidad, estamos disfrazando nuestras verdaderas intenciones y forzamos nuestra forma de actuar. Como consecuencia retroalimentamos el sentimiento de desconfianza y terminamos por volcar y reprochar nuestra inconformidad sobre la pareja. Si esto es así, ¿ Porqué no éramos nosotros mismos desde un principio? ¿Porqué no actuábamos tal y como deseábamos? Si hemos elegido el camino de la mentira, ¿Porqué ahora nos sentimos rabiosos e insatisfechos con nuestra relación? Y es más, ¿ Porqué nos sentimos decepcionados?

Cuando mentimos y llegamos al punto en que evidenciamos que la relación no es lo esperábamos en un principio, nos sentimos estafados, impotentes y no entendemos cómo ha podido ocurrir este cambio. Lo que quizás no pensamos es que hemos estado mintiendo sobre nuestras metas y objetivos, sobre nuestros sentimientos hacia ciertos aspectos, y cuando nos percatamos de todo ello, nos hemos convertido en unos auténticos desconocidos para nuestra pareja y nos resulta imposible presentar nuestro verdadero yo. Mentir no sólo se refiere a inventar una historia o trasgiversar una verdad, también puede responder a no ser asertivos delante de situaciones que nos desagraden, dejar de hacer aquello que deseamos una y otra vez sin manifestar lo que realmente nos apetece, esconder sentimientos que son decisivos para la relación, etc. Mentir es dejar de ser sinceros de forma consciente, con nosotros mismos y con los demás, sea cual sea el modo.

Así pues, podemos mentir por muchas razones: miedo al rechazo, temor a la decepción, falta de asertividad, desinterés, baja autoestima, etc. pero todas ellas quedan englobadas en el mismo saco: la desconfianza a nivel personal, de pareja o social.

Con todo esto, ¿seguís creyendo en las relaciones pinocho?




Consulta privada Mª Teresa Mata, psicoterapeuta y fisioterapeuta.


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jueves, 20 de septiembre de 2007

TURBULENCIAS EMOCIONALES



Te despiertas por la mañana sabiendo que el desayuno que te espera ya no es tan dulce como antes. No se trata de la bollería, ni tampoco le falta azúcar al café, simplemente te das cuenta de que duermes al lado de aquella persona que creías conocer y, sin saber como, se ha convertido en un "completo" extraño. Los besos ya no saben igual, el silencio acompaña las tostadas con mantequilla y las discusiones son la única vía de comunicación. Este es un claro periodo en el que la relación pasa por medio de TURBULENCIAS emocionales que impiden seguir adelante con normalidad, oscurecen el camino y dejan a uno totalmente descolocado.

Podríamos definir las turbulencias como estados de tensión en los que uno no termina de encontrar su lugar en la relación, siente que las cosas han cambiado, pierde las ganas y la ilusión, adopta una actitud "pasota" y, en definitiva, su respuesta para todo se convierte en un: "Total, ¿ para qué ?". De todos modos, aunque pases por turbulencias, sientes que aún quieres a aquella persona y en el fondo, deseas que aquella situación CAMBIE. El problema es que no encuentras las fuerzas necesarias para luchar y por ello terminas por conformarte y dejar que el día a día decida cuando todo esto va a terminar, ya sea para bien o para mal.

Las turbulencias son claros indicadores de que algo no funciona, pero también avisan sobre la necesidad de un CAMBIO. El cambio requiere pequeños pasitos previos, una actitud de predisposición, y una buena dosis de paciencia. No podemos pretender pasar de la noche a la mañana ni pedir imposibles. Si realmente deseamos cambiar la situación conflictiva por la que estamos pasando, tenemos que empezar planteando:

- ¿ Cómo hemos llegado a este momento de la relación?

- ¿ Cómo hemos colaborado para llegar a este punto?

- ¿ Qué actitud hemos tenido hasta el momento?

- ¿ Qué cosas no nos gustan de nuestra pareja? ¿ y de nosotros?

- ¿ Qué queremos cambiar de nuestra relación y qué estamos dispuestos a hacer?

Si reflexionamos sobre todo ello podremos decidir POR DONDE EMPEZAR, qué pasos dar y orientar nuestra actitud hacia el cambio que queremos realizar. Lo que está claro desde el principio es que deseamos ser FELICES y sabemos que tenemos que poner de nuestra parte para conseguirlo. Una vez nos hemos planteado las preguntas anteriores y conocemos su respuesta, pasamos a ver los instrumentos necesarios para cumplir nuestros objetivos. Según el contexto en el que nos encontremos, utilizaremos estos instrumentos de una forma u otra, pero lo más importante es recordar su finalidad y no olvidar que son totalmente imprescindibles:

- COMUNICAR: Es decir, expresar nuestras necesidades, exteriorizar aquellos sentimientos que nos impiden seguir adelante ( sentimientos de tristeza, de inconformidad, de impotencia, de baja autoestima, de fracaso, de dolor), así como todos aquellos sentimientos que nos empujan a luchar ( sentimientos de esperanza, de ilusión, de valor, de fuerza, de vitalidad).

- ESCUCHAR: No somos los únicos que esperamos algo, nuestra pareja también desea conseguir unos objetivos, también tiene la necesidad de expresar sus desconformidades, también se siente desbordada. ¿ Qué le ocurre realmente?; ¿ Conozco el porqué real de su actidud actual? No todos tenemos facilidad para abrirnos a los demás y expresar todo lo que "llevamos por dentro". Esta puede ser una tarea difícil y por ello tenemos que ayudar a nuestra pareja si lo necesita, proporcionando confianza y mucha paciencia, y sobretodo, demostrando las ganas y la necesidad por conocer todo aquello que da vueltas en su cabeza.


- SER FLEXIBLE Y ESTAR ABIERTO A DISTINTAS SOLUCIONES: No podemos imponer la solución hecha a nuestra medida que encaje perfectamente con nuestras necesidades; así no conseguiremos ser felices en pareja y como consecuencia tampoco lo seremos nosotros. Encontrar soluciones es un camino que hay que seguir poco a poco e ir construyendo. Tenemos que ser capaces de aceptar los cambios que se vayan dando y estar preparados para proponer otras opciones y tomar distintas decisiones según las circunstancias. No sabemos lo que nos espera, hay quien dice que el destino está escrito, pero este Diván opina que más bien uno mismo es quien escribe su propia historia, y por ello, debemos saber rectificar, cambiar, y en definitiva adaptarnos a cualquier bache que podamos encontrar.


Así pues, si pasais por un periodo de "turbulencias" pensar en todo ello, preguntaros qué esperais de vuestra pareja y de la relación, y así podreis buscar los instrumentos imprescindibles para hacer frente a este momento de "mareo" emocional.






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miércoles, 8 de agosto de 2007


DIVORCIOS POSTVACACIONALES




Las estadísticas constatan que cada año en España cerca de 200.000 parejas contraen matrimonio y que otras 50.000 se separan. Septiembre es el mes en que se separan más matrimonios, concretamente uno de cada tres.


Cambios en la rutina diaria, demasiado tiempo juntos, eternas horas para compartir, aumento considerable de discusiones, desilusión, ...

...Cada año se repite el mito de “los divorcios postvacacionales" ocasionados por el “exceso” de momentos para compartir y disfrutar con la pareja.
A primera vista parece algo ilógico e irracional; lo que en principio era la situación perfecta pasa a ser la mayor pesadilla de muchos matrimonios, y todo ello provocado por un factor: EL EXCESO de COMUNICACIÓN.

La comunicación es algo que debemos cuidar en nuestras relaciones y para ello, es importante reservarle siempre un espacio.
Las parejas que no soportan estar un mes juntas es porque en realidad NO SE CONOCEN. De repente discuten por cualquier cosa, se dan cuenta de que sus proyectos de futuro son opuestos, los reproches van y vienen y terminan por no soportarse el uno al otro. En definitiva, en aquel corto periodo de tiempo en el que comparten, dialogan y comunican, descubren cómo son sus vidas, qué aspectos no les satisfacen y qué les gustaría cambiar. La conclusión es que a lo largo de X tiempo han vivido dos vidas paralelas en lugar de una conjunta, sin escuchar ni conocer a aquella persona que duerme con ellos todas las noches.

Así pues, la auténtica razón de las rupturas no es el periodo que comparten juntos en vacaciones, sino la falta de comunicación a lo largo del año. Un periodo concreto de tiempo en el que el trabajo, las obligaciones familiares, los compromisos sociales, etc. sean especialmente notorios, puede disminuir y llegar a anular la verdadera relación, dejando en un segundo plano las opiniones, pensamientos y sentimientos de la persona que queremos.

Desde el Diván os animamos a escuchar todo aquello que vuestra pareja os quiera decir y expresar, aunque en algunas ocaciones no sea fácil, e intentar dialogar y exponer vuestras opiniones respetando la vida que llevais en común. Sólo de esta forma conseguireis aprender a escuchar y conocer la otra persona.





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