martes, 15 de marzo de 2011

CUANDO EL CUERPO HABLA, ESCÚCHALO


Tras recibir muchas consultas sobre dolencias físicas relacionadas con altos niveles de estrés y ansiedad, queremos recordar la importancia de escuchar nuestro cuerpo cuando éste muestra algún tipo de queja, por ello esta semana en este Diván tan particular hablamos de nuevo sobre las psicosomatizaciones, fenómeno que en más de una ocasión hemos definido como el espejo de aquello que nos incomoda y produce malestar.

Partiendo de la concepción holística del ser humano, el hombre es cuerpo y es mente, no podemos desligar las dos caras de la misma moneda, es importante considerar la globalidad de la persona.

Estos dos factores, cuerpo y mente, están íntimamente interrelacionados y la alteración de uno de ellos conlleva a menudo, la afectación del otro.

La cantidad de evidencia a favor del impacto de los factores psicológicos sobre la salud, es cada vez mayor. La conducta humana (lo que piensa, siente o hace un sujeto) puede ejercer influencia sobre la salud.

Estrategias inadecuadas de afrontamiento de situaciones estresantes, estados de ansiedad, deterioro del funcionamiento social normal, etc. Son formas que tienen que ver con esa inevitable interrelación cuerpo-mente en los procesos de salud-enfermedad.

La somatización es el idioma con el que las personas con problemas emocionales y psicosociales articulan su malestar, a través principalmente de síntomas físicos, para los que no se encuentra una explicación médica suficiente; o si la hay, los signos encontrados no son en ningún modo proporcionales a las quejas del sujeto.

En el caso de la ansiedad, es fácil que la persona que la padece, exteriorice inconscientemente algunos síntomas físicos y que en un principio desconozca la relación entre su estado ansioso y los mismos. Por ejemplo, algunos síntomas podrían ser sequedad en la piel, ronchas, picores, contracturas, sequedad de boca, caída del cabello, tensión muscular, etc.

Entender que existe una relación entre síntoma y estado psicológico es primordial para el tratamiento de ambos.

En mi experiencia como fisioterapeuta he tratado con muchos problemas musculares (sobretodo relacionados con contracturas cervicales, pinzamientos y tendinitis de hombro y codo) originados principalmente por un estado psicológico de estrés o ansiedad. En fisioterapia se pueden tratar los síntomas (inflamación y dolor), pero no se puede tratar el origen del problema. Así pues, el tratamiento físico exclusivo fracasa ya que el factor desencadenante persiste.

El tratamiento holístico parece un ideal hoy en día, es difícil comprender que nuestra afectación física es debida a algo tan “abstracto” como el estrés por ejemplo. Pero en realidad, considerar las dos partes del ser humano es la clave para controlar algunas dolencias físicas que en algunos casos, lamentablemente, impiden al individuo llevar una vida normal.

Hemos nombrado el estrés, una palabra que a todos nos es familiar y que incluso, posiblemente, repetimos en más de una ocasión a lo largo de nuestra vida (“estoy estresado/a”, “¡qué día tan estresante!”, “me estreso con tantas cosas”, etc.).

Cierto, hablamos de estrés constantemente, las tareas en el trabajo, las obligaciones familiares, las exigencias que nosotros o el entorno nos “impone”, crean estrés. El estrés es una reacción fisiológica del organismo en la que entran en juego diversos mecanismos de defensa para afrontar una situación que se percibe como amenazante o de demanda incrementada. El estrés es una reacción natural, sin estrés no podríamos reaccionar ante un peligro ni responder ante los retos que nos encontramos en el día a día. Pero el estrés excesivo sí puede convertirse en patológico y originar serios problemas de salud, por ejemplo, tal y como explicamos hoy en este post, a modo de dolencia física (cefalea, problemas digestivos, caída del cabello, contracturas musculares, etc.). Del mismo modo, estos síntomas físicos, pueden incrementar la sensación de malestar que padece el individuo, y con ello los pensamientos que alimentan el estado de ansiedad en el que se encuentra, convirtiendo así la situación en aún más estresante.

Así pues, la interacción cuerpo-mente es una vía de doble dirección. No solamente pueden contribuir los factores psicológicos al inicio o al agravamiento de una amplia variedad de trastornos físicos, sino que también las enfermedades físicas pueden afectar al estado psíquico de una persona.

En cuanto a los recursos personales necesarios para hacer frente a todo ello, el desarrollo de la inteligencia emocional en sus cinco pilares básicos (autocontrol, automotivación, autoconocimiento, empatía y habilidades sociales) puede ser, tal y como hemos anunciado en post anteriores, la clave para obtenerlos. Afrontar las situaciones del día a día haciendo un buen uso de estos recursos personales fruto del trabajo en psicoterapia, puede ayudarnos a reducir estados de estrés y ansiedad y las repercusiones psicosomáticas que conllevan.

No lo olvides: cuando el cuerpo habla, escúchalo.



Mª Teresa Mata. Psicoterapeuta y fisioterapeuta.
Consulta privada en:


Institut Mensalus. C/Santa Magdalena 5, Bajos.
Barcelona, 08012 - Junto salida de metro Fontana - L3.
Tel. 932 371 916

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4 Comments:

At 10:37 a. m., Anonymous Anónimo said...

A mí en ocasiones me ocurre que cuando estoy en períodos de ansiedad, tengo cefaleas y en ocasiones pérdida de visión periférica y bajadas de tensión. Como la ansiedad es algo muy relacionado con el miedo, los que somos un poco hipocondríacos encima nos obsesionamos con cosas que leemos por ahí. He leído hasta que estos pueden ser síntomas de un derrame cerebral y eso da mucho miedo. Qué soluciones recomendáis en estas situaciones? Salu2!

 
At 12:02 p. m., Blogger El Divan Digital said...

@ Anónimo

Bienvenido a nuestro Diván.

Como muy bien dices, la ansiedad está muy relacionada con el miedo, y todos aquellos pensamientos que retroalimentan tus temores, como por ejemplo, el de padecer una enfermedad o un problema de salud, aumentan la ansiedad y provocan un estado de malestar y agitación que no permiten llevar un estilo de vida saludable y funcional.

En mi opinión, si los pensamientos relacionados con estos temores, aumentan, consultaría a un psicoterapeuta. El grado de ansiedad que los mismos provocan dará una idea del estado de malestar en el que te encuentras.

Saludos

 
At 1:38 p. m., Anonymous Anónimo said...

buenos dias, estaba buscando articulos para poder saber un poco que es lo que pasa en mi interior, la fatiga, el miedo y la baja forma fisica, hacen que practicar mi deporte favorito se convierta en una tortura... lesiones cada vez mas graves por mi estado de ansiedad y una falta de energia a la hora de volver a levantarme y continuar, entendiendo que las lesiones son parte del proceso, hacen que en ocasiones este agotada que no quiera continuar con este deporte, el problema es que no se llegar a la raiz de todo y no se como enfocarlo, no se como reenfocar mi mente...
gracias

 
At 10:05 a. m., Blogger Maisa said...

Después de pasar por una situación de divorcio y mudanza a otro país, comencé a& sufrir de dolores en todo el cuerpo, tan fuertes que algunas veces no puedo salir de la cama. Los dolores están tan generalizados, que me es difícil, algunas veces saber dónde comienzan, para luego abarcar el cuerpo entero.

Una amiga me dice que tengo el corazón roto, y que mientras no pueda curarlo, voy a seguir con éstos dolores. Empiezo a pensar, un año mas tarde de su observación, que es cierto.

Hago terapia, desde hace mucho tiempo. Tengo carácter y siempre que me he propuesto algo lo he logrado. Pero realmente en éste momento me siento entre la espada y la pared. Siempre he pensado que la única obligación que tengo conmigo misma es ser feliz, no puedo resignarme a dejar de tratar de serlo. Pero en algunos momentos me siento al final del camino.

 

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