miércoles, 2 de julio de 2008

COLONIAS DE VERANO; UNA OPORTUNIDAD PARA EL CRECIMIENTO DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL




Mi mamá me prepara el desayuno, mi papá hace la cama; mi mamá elige las bermudas y la camiseta que voy a ponerme, mi papá me acompaña al colegio; mi mamá prepara la mochila para ir a la playa, mi papá se asegura de que no queden restos de arena en las zapatillas y la toalla; mi mamá sabe cual es mi merienda preferida, mi papá me pone crema en la espalada después de estar dos horas al sol.

Mi mamá, mi papá…ellos saben como cuidarme, como complacer todas mis necesidades, pero… ¿Qué ocurre cuando ellos no están?

Miles de niños preparan estos días las maletas para empezar la aventura, que, desde hace un año, están esperando: las colonias de verano. Allí se convierten en personas autosuficientes para revisar sus objetos personales, organizar sus armarios, cuidar de su higiene, al mismo tiempo que crecen y maduran aquellas habilidades que, en ocasiones, quedan ocultas cuando están en casa y en la ciudad. Este crecimiento personal les proporciona seguridad y permite potenciar el desarrollo de la inteligencia emocional.


DESARROLLO DE LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

Capacidad para establecer relaciones personales y trabajar en equipo: Juegos de grupo, competiciones deportivas, excursiones, construcción conjunta de murales y todo tipo de manualidades, preparación de fiestas y festivales, etc. Las colonias fomentan el trabajo en equipo y la capacidad para compartir y relacionarse con los demás. Uno de los pilares principales de la inteligencia emocional es justamente la habilidad de comunicar y entablar relación en distintos ámbitos.

Capacidad para tomar decisiones: Como decíamos al principio, cuando están los papás, muchas veces el niño no tiene que preocuparse de nada. En las colonias, el niño decide qué hacer en cada momento, cómo prepararse para cada ocasión, qué indumentaria es más apropiada, qué puede hacer para solucionar pequeños problemas, etc. Siempre contando con el apoyo de los monitores, por supuesto.

Asertividad: Saber decir no cuando sea necesario, aprender a dar una opinión, aprender a ser uno mismo. Esta es una capacidad primordial que se desarrolla a lo largo de toda nuestra vida. Muchas veces no nos sentimos capaces de expresar lo que realmente pensamos y sentimos, y por ello lo ocultamos y nos resignamos. La relación con otros niños, así como las necesidades y dificultades que despierta, aumentan la capacidad de opinión y comunicación.

Autosuficiencia y seguridad: “Sólo ante la adversidad”; bien, sabemos que no está sólo, pero sí sabemos que nosotros no estamos a su lado. El niño experimenta nuevos retos y comprueba que él mismo es capaz de superarlos. Esto proporciona una seguridad que paralelamente alimenta su autoestima, esta sí, primer pilar básico de la inteligencia emocional. Creer en uno mismo permite creer en los demás y CRECER.


Como vemos, las colonias de verano, así como todas aquellas actividades (deporte en equipo, talleres, excursiones, etc.) que permitan al pequeño relacionarse con los demás, colaboran justamente en su crecimiento y evolución, potenciando recursos personales que, a la larga, ayudarán al pequeño a “sobrevivir” en la vida de los adultos, la VIDA REAL.






Consulta privada Mª Teresa Mata, psicoterapeuta y fisioterapeuta.

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3 Comments:

At 1:25 p. m., Anonymous Anónimo said...

Le felicito por su blog, es muy interesante y ameno. Juan Carlos.

 
At 10:02 p. m., Blogger roma said...

Hace unos días en TV3 estuvieron hablando de lo caras que eran las colonias infantiles.
No voy a discutir que sean caras o no, pero creo que a veces se les compran muchas tonterías a los crios que bien nos las podríamos ahorrar, y ese dinero invertirlo en las colonias de verano.
Mis hijas cuando eran pequeñas no iban de colonias, pero si que hacían intercambios con niños de otros países.
Es bastante mas barato y para mi mucho mejor.
Mis hijas en esa época jugaban al básquet y se iban a Alemania entre 7 y 14 días y solo pagaba el viaje, ya que se alojaban en casas particulares, donde también había crias que jugaban al básquet. Mientras estaban allí hacían vida con las familias y tenias sus stage de básquet con partidos, entrenos, visitas a diferentes lugares etc.
Después, tu debías acoger a esos crios en tu casa y ofrecerles alojamiento y manutención exactamente igual que cuando mis hijas iban a sus casas.
La verdad, aprenden a convivir en un ambiente e idioma totalmente distinto,(mis hijas solo sabían un poco de ingles), costumbres no hablemos, y la primera vez que se fueron la mayor tenia 13, la pequeña 10 y las mandaron a casas distintas.
Mis hijas lo han repetido durante varios años, y creo que es fabuloso hacer este tipo de intercambios, porque aprenden a desenvolverse en situaciones que, por mucho que queramos, a nuestro lado no aprenderían nunca, simplemente las tienen que experimentar ellos y encontrar sus propias soluciones para así poder crecer como personas.

 
At 10:53 a. m., Blogger El Divan Digital said...

@ Roma

Muchísimas gracias por la propuesta del intercambio. Cierto, hay colonias muy caras, sobretodo todas aquellas relacionadas con los idiomas. De todos modos, por ejemplo en Catalunya, existen campamentos que organiza la generalitat, i el precio ja es mucho más ajustado.

Como muy bien dices, los niños tienen que tener la oportunidad de buscar SOLUCIONES ellos mismos, para así desarrollar sus propios recursos.

UN ABRAZO

 

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