lunes, 8 de noviembre de 2010

LA “DEPRESIÓN DE INVIERNO”


¿Deprimidos en invierno?

Parece que llega el frío y con él los días cortos, las ganas de estar en casa y para algunos, la tristeza y la melancolía.
Algunas personas, al darse un cambio de estación, pueden sufrir síntomas propios de un trastorno depresivo, siendo el final del otoño y el principio del invierno la principal época del año en que este cambio afectivo estacional puede manifestarse.
A continuación mostramos qué es el trastorno afectivo estacional acompañado de la visión de algunos expertos.


El trastorno afectivo estacional


El trastorno afectivo estacional, TAE (en inglés, conocido como SAD), es un tipo de depresión que se desencadena con las estaciones. El tipo de TAE más común es el que aparece al final del otoño o al principio del invierno, y desaparece en el verano.

Aunque puede presentarse durante la niñez y al inicio de la adolescencia, este trastorno es más común en los adolescentes mayores y al inicio de la etapa adulta, en general a partir de los 20 años.

El TAE, al igual que en otras formas de depresión, lo padecen más mujeres que hombres, concretamente el sexo femenino tiene una probabilidad cuatro veces mayor de padecer este trastorno que los hombres.

Por otro lado, la biología, la química cerebral, los antecedentes familiares, el medio ambiente y las experiencias de vida individuales pueden hacer que ciertas personas tengan una mayor predisposición a desarrollar este trastorno afectivo.

Se desconoce la causa concreta de este trastorno, pero los estudios actuales lo relacionan con dos factores fundamentales:

• La luz ambiental
• La regulación hormonal

Los estudios actuales relacionan el TAE con un desequilibrio bioquímico en el cerebro causado por los días más cortos y la falta de luz solar en el invierno. Del mismo modo que la luz del sol afecta las actividades de los animales según la estación, el TAE puede resultar ser un efecto de este cambio estacional de la luz en los seres humanos.

Así pues, las teorías sobre el origen del TAE se centran en el papel que desempeña la luz solar en la producción por parte del cerebro de ciertas hormonas que ayudan a regular los ciclos de sueño-alerta, la energía y el estado de ánimo. La Melatonina y la serotonina son las dos sustancias químicas presentes en el organismo, protagonistas de este trastorno.

La melatonina, que está asociada con el sueño, se produce en mayores cantidades cuando hay oscuridad o cuando los días son más cortos. El aumento de la producción de melatonina puede causar somnolencia y letargo.

La producción de serotonina aumenta con la exposición a la luz del sol. Los niveles bajos de serotonina están asociados con la depresión, por ello aumentar la disponibilidad de esta hormona supone una ayuda para combatir el trastorno depresivo.

Los días más cortos y las horas de oscuridad más largas en el otoño y el invierno pueden causar un aumento en los niveles de melatonina y una disminución en los niveles de serotonina, cuya combinación podría crear condiciones biológicas para la depresión, y concretamente, para el Trastorno Afectivo Estacional que hoy nos acompaña.


Sus síntomas


A continuación, citamos algunos de los síntomas que pueden aparecer en el TAE:

Cambios en el estado de ánimo: tristeza e irritabilidad. Los sentimientos relacionados con una baja autoestima son frecuentes en este trastorno.

Gran dificultad para disfrutar: pérdida de interés por aquellas cosas que normalmente se disfrutaban. A menudo aparecen sentimientos de insatisfacción y culpa, así como sensación de no poder asumir todas las tareas que, anteriormente, se realizaban y terminaban sin dificultad.

Falta de energía: fatiga sin un motivo aparente. Un importante cansancio puede aparecer sin que exista una fuerte actividad física que lo justifique. La sensación de estar agotado se repite en muchos casos de TAE.

Modificaciones en el sueño: más horas de sueño. Dormir mucho más de lo usual es frecuente en personas que padecen este trastorno afectivo.

Cambios en los hábitos alimenticios: aumento de peso. Se acentúan las ganas por consumir alimentos ricos en carbohidratos y la tendencia a “comer de más”. El aumento de peso contribuye a la afectación de la autoestima.

Dificultad para concentrarse: facilidad para perder la atención en las tareas que se están ejecutando. Por lo general, existe una mayor dificultad para completar las tareas cotidianas, por ejemplo en el trabajo.

Disminución de las actividades sociales: quedar con las amistades y compartir tiempo con los compañeros puede pasar a un segundo plano. Existe una tendencia importante a disminuir las actividades de ocio.


¿Cómo podemos tratarlo?


Mayor exposición a la luz. Ya que los síntomas del TAE parece ser que son desencadenados por falta de exposición a la luz y tienden a desaparecer por sí solos cuando aumenta la luz disponible, el tratamiento para este trastorno a menudo involucra una mayor exposición a la luz durante los meses de invierno. Para una persona que tiene síntomas leves, podría ser suficiente pasar más tiempo al aire libre durante las horas de luz natural, tal vez haciendo ejercicio al aire libre o una caminata diaria. La terapia con luz o fototerapia a partir de la exposición a luz artificial es otra alternativa, su eficacia está actualmente en estudio.

Farmacología. Los medicamentos antidepresivos prescritos por un especialista ayudan a regular el equilibrio de serotonina y otros neurotransmisores en el cerebro, que afectan el estado de ánimo y la energía.

Psicoterapia. La psicoterapia ayuda a mejorar el sentimiento de aislamiento o soledad y trabaja los pensamientos y las emociones negativas asociadas al trastorno. La terapia con un psicólogo también puede ayudar a entender mejor el TAE, así como a aprender qué hacer para prevenir o minimizar sus síntomas.


y a vosotros, ¿Cómo os afecta la llegada del invierno?



Mª Teresa Mata. Psicoterapeuta y fisioterapeuta.
Consulta privada en:


Institut Mensalus. C/Santa Magdalena 5, Bajos.
Barcelona, 08012 - Junto salida de metro Fontana - L3.
Tel. 932 371 916

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4 Comments:

At 9:53 a. m., Anonymous Anónimo said...

Yo me deprimo mucho, tengo una temporada que me cuesta salir de casa y activarme. El frío me afecta mucho.

 
At 11:22 a. m., Blogger El Divan Digital said...

Bienvenido a nuestro Diván.

A muchas personas les ocurre eso. El frío les hace perder las ganas y la motivación, y por ello les cuesta activarse. Quizás sea momento de buscar actividades que nos complazcan, puede que estar en casa y disfrutar de una buena película sentados en el sofá, un buen libro, una tarde de cocinar repostería o de juego con los hijos en el salón, se convierta en la tarde perfecta. El frío quita las ganas de salir, pero no por ello de hacer cosas. Te animo a que disfrutes de aquellos proyectos que en verano dejaste apartados, y los reanudes en esta nueva estación. Cuando encuentres la motivación por ellos, volverás a sentirte activo.

Saludos

 
At 10:53 p. m., Anonymous Anónimo said...

muy interesante

 
At 3:02 a. m., Blogger Nuria Calvo said...

Pensaba que era la única persona a la que le ocurría esto...
Desde que tengo uso de razón me pasa que llega el invierno y podría tirarme el día durmiendo, y entro en un estado de depresión que no se la razón... Me alegra saber que esto tiene un nombre y sobre todo conocer el motivo para poder darle solución o al menos alivianar...

 

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