lunes, 12 de julio de 2010

TANOREXIA. ADICTOS AL SOL.

Es tiempo de sol, playa, piscina, paella en el chiringuito, helado en una terraza,…Y con ello también es tiempo de guapo subido y piel bronceada. Cada vez somos más los que tomamos conciencia de los peligros que comporta exponerse al sol sin protección, por ello, no nos estiramos en la tumbona sin antes rociarnos de pies a cabeza. Aún así, en pleno siglo XXI donde la imagen y la salud están en continua guerra, no es de extrañar que existan ADICTOS AL SOL, punto en el que la razón deja vía libre a la obsesión, perdiendo el control de la imagen corporal y entrando en un peligroso terreno al que, seguramente, nadie imaginaría que pudiese caer.

Para conocer un poco más al detalle de qué estamos hablando, hemos rescatado fragmentos de un artículo sobre tanorexia publicado en la revista “Muy Interesante”:


“El 31% de los españoles reconoce que toma el sol entre las 12 del mediodía y las 5 de la tarde, la franja horaria de mayor insolación”.

“Aunque cada vez son más los que toman el sol con precaución, los expertos alertan de que en los últimos años ha habido un aumento alarmante del número de personas obsesionadas por mostrar un bronceado exuberante. Su fijación por los baños de sol puede incluso llegar a ser enfermiza y motivo de trastorno psicológico. Es lo que se conoce como tanorexia, un tipo de dismorfobia –falta de aceptación crónica de la imagen corporal o facial– que afecta sobre todo a mujeres de entre 17 y 35 años. Estas, a pesar de estar morenas, siempre se ven pálidas y muestran una necesidad obsesiva por lograr un tono de piel más oscuro”.

“Del mismo modo que los anoréxicos nunca se ven lo suficientemente delgados, los tanoréxicos se perciben pálidos aunque no lo estén. Por eso combinan durante todo el año los baños de sol en la playa o la piscina con las sesiones de UVA en solarios. Juan José Tamayo, especialista de Activa Psicología, explica que “se trata de un trastorno psicológico, no de una enfermedad médica, aunque suele estar acompañada de lesiones cutáneas y otras dolencias dermatológicas. Además, con frecuencia la tanorexia se asocia con el trastorno depresivo mayor, la fobia social, el trastorno obsesivo-compulsivo o, en casos más severos, el trastorno delirante de tipo somático. En este último, el afectado muestra la convicción absoluta e incorregible de que tiene una tonalidad de piel muchísimo más clara de lo que es en realidad”.

“Para algunos tanoréxicos, dejar de recibir su dosis de radiación puede producir síntomas similares a los de la abstinencia de las drogas, según datos de un estudio publicado en 2006 por investigadores del Centro Médico Bautista de la Universidad Wake Forest (EE UU). La razón está clara: los rayos UVA de los solarios desencadenan la producción de endorfinas, unas sustancias químicas cerebrales que producen sensación de euforia y alivian el dolor. “Anteriormente habíamos probado que la luz ultravioleta afecta al estado de ánimo. Ahora hemos demostrado que algunos de los que se broncean demasiado experimentan síndrome de abstinencia cuando las sustancias químicas de bienestar quedan bloqueadas”.

Increible pero cierto. Esta enfermedad psicológica provoca una distorsión de la realidad, hasta el punto de creer que uno tiene un tono pálido de piel cuando en realidad aquella persona ha obtenido un color oscuro.

¿Cómo alguien llega a estos extremos? ¿Por qué la lucha por estar guapo/a sobrepasa los límites de la salud física y psicológica? Inseguridad, miedo a no gustar, baja autoestima, insatisfacción personal, etc. Podrían ser algunos de los motivos que empujan estas personas a pasar largas horas expuestas al sol o a entrar en cabinas de UVA todo el año, sin encontrar el punto de satisfacción, un punto que nunca llega, una imagen que nunca es lo suficientemente “buena”.

La tanorexia, como otras enfermedades en las que existe una distorsión de la imagen corporal, es en realidad un grito de ayuda que emiten todas aquellas personas esclavas de su “carta de presentación”; no les gusta lo suficiente, no saben cómo cambiarla, se miran al espejo y no se sienten a gusto con ella…Por ello deciden “cortarla a pedazos” sin preocuparles las consecuencias.

Ansiedad, obsesión, frustración,...Este es el mundo en el que viven, un mundo del que necesitan necesitan ser liberados.


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8 Comments:

At 9:27 a. m., Anonymous Tere said...

Muy curioso.

 
At 10:47 a. m., Blogger El Divan Digital said...

@ Tere

Nos parece un tema curioso, pero en realidad, hay muchas más personas afectadas de lo que creemos. Anteponer la salud a la "belleza" sin tener un control sobre ello, es un hecho que se repite en muchas patologías.

 
At 12:41 p. m., Blogger Francis Black said...

Una pregunta, hay personalidades adictas , es decir una persona es propensa a la adicción y luego se engancha a lo que toque , al sol , al deporte a la droga .... o por contra es la cosa lo que crea la adicción, la Heroina lo entiendo , pero por ejemplo me cuesta entender un adicto a sol sin tener una personalidad muy propensa a las adicciones.

 
At 9:22 a. m., Blogger El Divan Digital said...

@ Francis,

Buenos días Francis Black, es un placer verte de nuevo por el Diván.

Hay personalidades más propensas a padecer una adicción, principalmente aquellas cuyas exigencias producen mucha ansiedad, y en consecuencia, la ansiedad se "tapa" con la adicción.

En este caso, la exigencia de estar "bello/a", de querer llegar a una imagen "perfecta", puede producir tal ansiedad que finalmente exista una distorsión de la realidad y la persona nunca encuentre satisfacción en su imagen ( ej: anorexia, tanorexia ).

Existen muchos factores que pueden llegar a predisponer, en una persona concreta, una patología de este tipo; la baja autoestima y con ello toda una serie de factores que la acompañan, pueden ser un ejemplo.

 
At 12:52 p. m., Blogger Markos said...

Me gusta tomar un rato el sol los fines de semana. Reconozco que prefiero tener un color doradillo a parecer el primo albino de Drácula, pero por suerte a tomar el sol no soy adicto. No tan lines!

Lo que sí que soy adicto es a sentirme mecido por las olas del mar, soñar con ese arrullo que me inspira cosas sobre las que escribir. :-D

Salu2

 
At 9:45 a. m., Blogger El Divan Digital said...

@ Markos,

bienvenido a nuestro Diván Markos.

Me ha gustado esta "adicción" por mecerse en el mar, has encontrado en él una fuente de inspiración y placer, imagino que si eres aficionado a la escritura, en estos momentos de relax consigues pensar en aquello que quieres plasmar en el papel de un modo ininterrumpido, sin que nadie te moleste.

Saludos.

 
At 6:34 p. m., Blogger Demián said...

Por exigencias de horario, tomo el sol en la franja "mala" pero con moderación y por el ánimo que me da para luego zambullirme en el agua fría de Galicia.
La mesura, como en casi todo, es la regla. Para toda droga importa el tipo pero, más aún, la dosis.
Saludos

 
At 6:48 p. m., Blogger El Divan Digital said...

@ Demian,

Interesante apunte: LA DOSIS; y dejando a un lado la tanorexia, qué fácil es perder ese control en la dosis, la cantidad, no solo en cuestiones de adicción física, sinó también mental. Perdemos la referencia de la dosis cuando el autocontrol deja de funcionar y medir, justamente, la cantidad "correcta".

Saludos.

 

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