jueves, 16 de julio de 2009

¿PODEMOS BROMEAR SOBRE AQUELLO QUE MÁS TEMEMOS?



Los monólogos están de moda. Hablan sobre aspectos de la vida cotidiana, reflejan situaciones que todos podemos vivir, reviven conversaciones que cualquiera de nosotros puede tener, pensamientos y acciones que escondemos por vergüenza o pudor, pero que en realidad todos repetimos, y hasta “burlan” o dan naturalidad a temas tabú que ni nos atrevemos a mencionar. Hoy leyendo algunos de los monólogos más famosos del club de la comedia, me he encontrado justamente con una mirada cómica, atrevida, con un toque de humor un tanto irrespetuoso que pretende dar cierta naturalidad a algo que todos tememos: La muerte. El texto se centra en el momento del velatorio, algo tan incómodo y difícil de describir se convierte por unos momentos en risa y carcajada, algo asombroso. Este es el gran poder del cómico y el monólogo: poder hacer reír, incluso, tratándose de algo triste. Realmente no me deja de sorprender. Quizás para algunos, leer lo que viene a continuación puede resultar un tanto desagradable. Intentad no personalizar el texto y hacer una mirada objetiva de los puntos que señala




Buenas noches.Vengo de un velatorio, Se ha muerto el abuelo de un colega y le he acompañado al tanatorio. Y la verdad es que el tanatorio es un sitio curioso. Hay hasta bar, que por cierto, tiene mucho ambiente, porque es el único que no cierra en toda la ciudad.Lo primero que te encuentras al llegar allí son un montón de coronas de flores. Que digo yo ¿Por que le llamaran a eso corona? Yo no he visto nunca a un muerto con eso en la cabeza. Mas que una corona parece un salvavidas, que hay que tener mala leche para regalarle a un muerto un salvavidas.Y los mensajes que llevan, son para leerlos: Tus nietos no te olvidan, Tus compañeros de oficina no te olvidan. Que tú piensas, pero, ¿a quién se lo dicen? ¿al muerto?. Los muertos no parecen muy aficionados a la lectura. Y además, ¿cómo que no te olvidan?. Pero hombre, si se acaba de morir ¡Como para olvidarse:- Oye, ¿qué hacemos aquí en el tanatorio?- Pues no sé, no me acuerdo muy bien, ¡creo que se ha muerto el abuelo!- ¡Vamos a preguntarle al camarero!Yo creo que el bar es la clave del tanatorio. Porque si no fuese por las copas que se toma el personal no se entiende todo lo que pasa allí: Para empezar, el negocio se llama ¡Pompas fúnebres!. ¿Qué falta de respeto es esa?... ¡Pompas fúnebres!, parece la marca de un champú para difuntos:"Pompas fúnebres, ¡el champú que no irrita los ojos!".Y después de lavarle la cabeza al muerto con el champú "pompas fúnebres" nos vamos de marcha..., de "marcha fúnebre"... ¿Marcha fúnebre? ¡Esto ya es cachondeo! ¡Seguro que irse de marcha fúnebre es ir a mover el esqueleto!Pero menos sentido todavía tienen las conversaciones de la gente. De repente llega un tío y dice: "No somos nadie!". Pero ¿cómo que no somos nadie? ¡No serás nadie tú! ¡Yo soy un tío de puta madre! Y otro suelta... "Hoy estamos aquí y mañana estamos allí". Hombre, mira, eso es lo bueno de tener coche...En los velatorios te das cuenta de que si quieres que hablen bien de ti, no hay como morirse. Si por ejemplo, tú eras un ludópata, la gente dirá... "No tenía nada suyo"... Y si tenías muy mala leche... "Parecía que se comía el mundo y luego no se comía a nadie...".Y aquí la cosa se anima y salta uno: "Y hablando de comer, ¡cómo le gustaba el pollo!. ¿Os acordáis de aquella vez que se comió cinco pollos de una sentada...?". Y otro: "¿Y la vez que tiró un tabique con el hombro?. Que me van a perdonar, pero si se comía cinco pollos seguidos y tiraba tabiques con el hombro, lo raro es que no se hubiera muerto antes.Y con estas anécdotas del muerto a la gente le da la risa floja y de repente uno dice: "¡¡Aaaaaaay!!... si no nos reímos, ¿qué vamos a hacer...?". ¿Cómo que qué vamos a hacer? Pues llorar, cojones, ¡qué para eso estáis en un velatorio!Y entonces se crea un silencio incómodo, hasta que a alguien se le ocurre algo original que decir... "Pues mira, ya ha dejado de fumar...". Bueno sí..., el muerto ha dejado de fumar, pero los demás no paran... Que se forma allí un ambiente que sólo falta que salga Michael Jackson bailando el Thriller... Yo creo que en vez de ponerle velas al ataúd le deberían poner faros anti-niebla... ¡Es que es muy fuerte! Los muertos se van al otro barrio ahumados, como los salmones. Vamos, que si llegas tarde piensas... "Coño, ¡qué los familiares ya lo están incinerando por su cuenta!".Pero a mi las frases que más me impresionan son las que se dicen en el "pésame"... "Te acompaño en el sentimiento...!". O esa otra que dice... "Ha pasado a mejor vida", que en eso sí que tienen razón... Porque toda la vida con muebles de aglomerado de Ikea y cuando te mueres te meten en un ataúd de roble macizo... Y a lo mejor te has pasado la vida conduciendo un Opel Corsa y ahora te vas al otro barrio en un Mercedes de puta madre... ¡Y con chófer! ¡Muy bien!. ¡El coche más seguro del mundo! ¡A buenas horas!.En fin, yo no tengo claro lo que quiero que hagan conmigo cuando me muera. Había pensado en la incineración, pero no me convence. Porque van los familiares con las coronas de flores y el ataúd, y al rato salen con una copa de cerámica y claro, entre las coronas y la copa parece que han ganado la vuelta ciclista a España.Por eso estoy pensado en donar mi cuerpo a la ciencia. Así ni velatorio ni nada. Las orejas las donaría al museo de cera, con un tapón mío hay cera para hacer los Tres Tenores... El corazón a Anne Igartiburu, para que haga: "Hola, corazones... Hoy tenemos Corazón Golfo"... Y el hígado que se lo den a J.B., que se lo han ganado.



¿Podemos bromear incluso sobre aquello que más tememos? Justamente, ¿bromeamos por miedo a afrontar lo que realmente nos aterroriza?



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4 Comments:

At 8:09 p. m., Blogger Tita said...

Jajajajaja, muy bueno, claro que sí.

Dicen que si no puedes con tu enemigo, uneté a él. Y eso es la muerte, parte de la vida. Reirnos de ella no es sino una forma de aceptarla e incorporarla a nuestro ciclo.

Realmente no tenemos "cultura de muerte" sí de entierros, o qué hacer con nuestros muertos...pero un trabajo previo, sistemático, de aceptación de la muerte desde que nacemos...¡no tenemos, ni queremos, es tabú!

Y como decían en Cuatro bodas y Un funeral, precisamente en el funeral de Garreth, y a propósito de éste...

"Garreth siempre decía que prefería los funerales a las bodas. Decía que se sentía más cómodo en una ceremonia de la que sabía, que algún día sería seguro protagonista"

 
At 7:55 p. m., Blogger el jardin said...

yo también pienso que se puede bromear con la muerta. Pero no sobre el dolor de los amigos del muerto. Es diferente, unmatiz importante y que a veces se olvida. En el caso del monologo, yo me he reido mucho, pero claro, y si lo lee alguien que tiene un muerto muy reciente?
Dificil tema si señor.
Saludos

 
At 9:56 p. m., Anonymous Finales Abiertos said...

¡Buen monólogo! Me hizo reir a muerte... jaja.

Es cierto, debemos afrontar la muerte con algo de risa y carisma, no sirve de nada abatirnos por algo que ya se fue... y sabemos de verdad que nunca volverá.
Por ejemplo, yo y mi familia somos de afrentar estas situaciones trágicas con algo de humor. En el velorio de mi abuelo, hace cinco años, estabamos toda la familia y conocidos alrededor del ataúd en silencio... y de repente, mi padre dice: "¿Alguien tiene un fosforo"?
Y mi madre le pregunta: "¿Para qué querés un fosforo?"
"Para cremarlo acá nomás"

Y ahí todos los parientes nos empezamos a reir... cosa que no puedo decir de los invitados jaja.

 
At 8:55 a. m., Blogger El Divan Digital said...

@ Finales abiertos,

Buenos dias y bienvenido a nuestro Diván.

En aquella ocasión, encontrasteis un modo de evadir tanta tensión, de romper con ese silencio tan incómodo, al menos, para tu padre lo era, sinó no hubiese hecho ese comentario. Su modo fue "una pequeña broma", y por lo que veo, ayudó a recordar aquel momento tan duro, de otro modo. Cada uno de nosotros busca recursos personales para hacer frente a distintas situaciones que la vida nos depara, algunás más fáciles y otras que no lo son tanto. Tarde o temprano, todo el mundo aplica sus recursos personales, aunque, desgraciadamente, en ocasiones se convierte en una tarea muy difícil, tan difícil, que algunas personas no encuentran modo de gestionar aquella situación y precisan ayuda...Siempre es importante hablar de estas limitaciones y compartirlo con los demás.

Un saludo

 

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