viernes, 1 de febrero de 2008


NO SON LOS ÚNICOS



Nacho, 18 años, consumidor de coca los fines de semana y de pastillas en “ocasiones especiales”. Sale hasta altas horas de la madrugada y entre raya y raya se divierte con los amigos tomando JBs con cocacola. Trabaja como cajero en un restaurante de comida rápida. Vive en casa y todo su sueldo va destinado al consumo, la fiesta y su afición por las motos.

Cuando pensamos en cocaína, imaginamos a un joven viernes noche que intenta alargar al máximo las energías hasta domingo por la tarde. Si escuchamos la palabra heroína, la primera imagen que recurre a nuestra mente es la de una persona de menos de 35 años, degradada físicamente, sin trabajo, que intenta delinquir para reunir el dinero suficiente de la dosis del día.

¿Es este el verdadero perfil del consumidor? ¿Qué razones llevan a una persona a consumir?

El perfil “público” es el del joven con problemas; el perfil real va mucho más lejos.

Presiones en el trabajo, problemas familiares, cargas emocionales excesivas, cansancio físico, etc. Estas pueden ser algunas razones por las que, sobretodo, en el caso de la cocaína, una persona empiece a consumir.
La cocaína actúa como estimulante del Sistema Nervioso Central. Por ello, una persona al consumir, siente una dosis de energía repentina que le permite aguantar una fiesta hasta altas horas de la madrugada, aumentar la productividad en el trabajo, soportar el cansancio físico de la jornada, etc. Esta “energía repentina”, a medida que el cuerpo se acostumbra al consumo, cada vez es menor, y por ello, las dosis son cada vez más frecuentes. Además, conforme pasa el tiempo, el efecto no es el mismo: lo que en principio era energía luego se convierte en puro nerviosismo, lo que antes era eficacia, más tarde es incapacidad, lo que antes era alegría, finalmente resultan son gritos y malas caras. Así pues, el cuerpo humano reacciona con actitudes espitosas, fuertes cambios de humor, desgaste orgánico y, en definitiva, deterioro físico y psíquico.

El perfil del consumidor es muy amplio, desde un adolescente de instituto, hasta un jefe de ventas y padre de familia. Por ello, no podemos estereotipar el consumidor de coca, ni podemos dejar el oscuro mundo de la droga encerrado en discotecas y clubes de alterne. En la edad adulta, etapa en que uno es “consciente” del peligro que conlleva este tipo de hábitos, el consumo se consolida en una amplia variedad de perfiles, pero, aún la diversidad de razones que empujan a las personas a drogarse, todos ellos buscan un mismo objetivo: alterar el funcionamiento natural del cuerpo con el fin de adaptarlo a un fin personal (diversión, trabajo, preocupaciones, etc).

Cocaína y alcohol

La mayor parte de las personas consumidoras de cocaína, mezclan las dosis con alcohol, consiguiendo así un equilibrio entre el efecto estimulante de la coca y el efecto depresor del alcohol. Por ello, el alcohol se convierte en un perfecto aliado, disminuyendo los niveles de nerviosismo y agitación que despiertan un par de rayas, ayudando a conciliar el sueño después de pasar una noche de marcha, o retornando la tranquilidad a un cuerpo que pide a gritos disminuir las 150 pulsaciones a las que late su corazón.
Así pues, la adicción a la cocaína casi siempre viene acompañada de alcoholismo, y sea por una razón u otra, ambas drogas terminan por invalidar la vida de la persona adicta.

Gravedad del consumo

Existen factores indicadores de gravedad. Entre ellos, uno claramente significativo es el de consumir solo. La persona que consume puertas adentro, sin un entorno social de amigos o conocidos que lo acompañen, sin estar presente en fiestas o actos sociales, muestra un mayor grado de gravedad y dependencia entorno a la cocaína. Otro indicador es, evidentemente, la frecuencia o la mezcla de cocaína con más drogas ( ya sea alcohol, o anfetaminas, heroína, etc) o con otro tipo de adicciones ( por ejemplo la ludopatía).
Por otro lado, el medio en el que vive el individuo es un factor clave, sobretodo en el momento en que éste decide rehabilitarse. Poder desintoxicarse ya es una tarea muy difícil de por si, de hecho, nadie que haya sido adicto puede decir “nunca más voy a consumir”; pero el contexto en el que vive la persona, la familia, la pareja, el trabajo y los posibles problemas relacionados con este contexto, pueden ser factores determinantes a la hora de recaer. Por ello, el pilar de toda desintoxicación es la fuerza de voluntad personal sumado al apoyo del resto de personas y situaciones que rodean al individuo.

No es la primera vez que en el Diván tratamos el problema del consumo de drogas. Es sorprendente ver cómo el ser humano, racional, puede optar por “solucionar” problemas aportando uno de nuevo. Este es el espiral en el que todo cocainómano, heroinómano, alcohólico se encuentra: Si antes no podía afrontar el problema, ¿cómo puedo hacerlo ahora que es doble o triple problema?

Ser humano implica tener limitaciones...No pretendas dejar de serlo.

Consulta privada Mª Teresa Mata, psicoterapeuta y fisioterapeuta.


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1 Comments:

At 7:24 a. m., Blogger roma said...

Hola.
En el caso que explicas del adolescente, creo, que los padres tenemos mucho por hacer respecto a nuestros hijos en el hecho de que puedan o no llegar a consumir cualquier tipo de droga.
Como madre de adolescentes creo que es muy importante la counicación que puedas tener con ellos y no me sirve lo que oigo muchas veces de que "no tengo tiempo porque trabajo";.
No importa el tiempo que dediquemos ha hablar con los hijos, importa la calidad de lo que hablemos.
Yo también trabajo, y no me paso el día en casa, pero si tengo 5 minutos para hablar con ellas, hablamos y si la cama no esta hecha que se quede por hacer.
Es cuestión de prioridades a mi modo de ver.
Otra cosa que comentas es que según el caso el chaval se queda todo el sueldo para él ¿no? ¿porque? ¿no come? su madre no le lava la ropa?.
Creo que es un error de los padres el que los hijos crezcan no conociendo el valor de las cosas, deben aprender desde pequeños que todo en la vida tiene un precio y que hay que pagar por ello, sea económico o de otra índole.
¿que educación damos a unos jóvenes que el día de mañana deberán en teoría, vivir solos si todos los gastos los pagamos los padres y ellos solo se lo pasan bien?
En mi casa mis hijas empezaron a trabajar oficialmente a los 16 como todo hijo de vecino, pero antes hacian canguros, o daban clases en verano a sus primos o cosas por el estilo. Con el dinero que recogían al principio, de pequeñas, se compraban cosas que yo no consideraba que fueran necesarias (ropa o zapatos de una marca determinada), que total pasaba la moda y no se las ponian mas, o se rompian antes que las que yo les compraba que eran de mejor calidad, pero de otra marca.
Hoy dia, nunca miran marcas determinadas y van en busca de la calidad / precio.
De mas mayores el dinero, lo guardan para los estudios, mi hija mayor se ha pagado su carnet de conducir solita y parte de sus estudios se los esta pagando ella, porque esta estudiando en BCN y entre pagar piso, estudios, manutencion,transporte, etc necesita 600€/mes para ella, con lo cual si ella no tuviera sus ahorros de su trabajo del verano, y sus horas de canguro que va haciendo en BCN no podría salir ni de fiesta, ni de nada.
Mi hija pequeña esta en el mismo camino, y si en algun momento por lo que fuera en el ambito familiar ha faltado dinero rapido para pagar cualquier cosa urgente ellas mismas han sido las primeras de decir -coge del mio y cuando puedas ya me lo devolveras-
Las drogas son muy malas pero peor es unos padres que esconden los propios problemas de sus hijos y no les hacen frente; no les ayudan ni a los hijos, ni a ellos mismos.

 

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