sábado, 9 de febrero de 2008

LA TRISTEZA Y LA FURIA




Esta semana en el Diván, queremos presentaros un cuento muy especial de Jorge Bucay:


"En un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar, o quizás donde los hombres transitan eternamente sin darse cuenta...En un reino mágico, donde las cosas no tangibles se vuelven concretas...había una ve un estanque maravilloso.

En una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente...Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañia, la tristeza y la furia.
Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas las dos entraron al estanque. La furia, apurada ( como siempre está la furia), urgida -sin saber por qué- se bañó rápidamente y más rápidamente aun salió del agua...Pero la furia es ciega, o por lo menos no distingue claramente la realidad, así que desnuda y apurada se puso al salir la primera ropa que encontró...Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza...Y así, vestida de tristeza, la furia se fue.

Muy calmada y muy serena, dispuesta como siempre a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún apuro ( o mejor dicho, sin conciencia del paso del tiempo)con pereza y lentamente, salió del estanque. Una vez en la orilla se encontró con que su ropa ya no estaba. Como todos sabemos, si halgo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo así que se puso la única ropa que había junto al estanque: la ropa de la furia.

Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos es sólo un disfraz y que detrás del disfraz de la furia, en realidad... está escondida la tristeza"


A veces es complicado diferenciar o mejor dicho, detectar el verdadero sentimiento: derrochamos rabia y furia, desprendemos puro enfado por aquello que nos incomoda, indigna o estamos en desacuerdo, pero...¿Cuantas veces ese mismo repentino sentimiento, en el fondo se convierte o alberga pura tristeza? o al contrario, ¿Cuantas veces estamos tristes con nuestra vida y en realidad, detrás, hay una buena razón que nos enfurece , pero aun así, somos incapaces de exteriorizarla?

Podemos ser más "duros" o más "blandos", podemos llevar una coraza u otra, pero la realidad es que, en muchas ocasiones, otro sentimiento vive reprimido en nuestro interior, y es importante saber detectarlo y darle vía abierta para salir. Conseguirlo no es fácil, pero ser consciente de ello es el primer paso.

La coraza nos protege, nos viste para salir fuera y relacionarnos con nuestro entorno...La coraza nos permite no desvelar nuestro eterno secreto pero...¿la coraza nos ayuda? ¿ Estando enfadados con el mundo solucionamos realmente el problema que nos hace llorar? o ¿ Estando siempre tristes y apagados por miedo a decir lo que realmente piensa e indigna a nuestro corazón, seremos felices?


El Diván os invita a pensar sobre ello



Consulta privada Mª Teresa Mata, psicoterapeuta y fisioterapeuta.

: Institut Mensalus. C/Santa Magdalena 5, Bajos. Barcelona, 08012 - Junto salida
de metro Fontana - L3. Tel. 932 371 916



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5 Comments:

At 4:33 p. m., Blogger miren said...

Pues sí que parece que habéis colocado este cuento para mí... porque tras detectar mis problemas con mi rabia-ira-"mala leche" e intentar contactar con "ellas" no he conseguido más que tocarlas con las yemas de los dedos y caer en una apatía, tristeza, desgana, pasividad.. sin ánimo para intentar cambiar nada, me encuentro como en aguas fangosas que ni subo ni termino de bajar. Ahora mismo no puedo ver aguas verdes, ni peces de colores, ni nada de estanques cristalinos. Y creo firmemente que la coraza nos sirve para sobrevivir pero NO nos ayuda a vivir (que es de lo que se trata) y en el momento en que uno ve, y se siente con ánimo para intentarlo: ¡¡¡¡¡hay que deshacerse de las corazas...!!!!! De todas formas lo más fácil de este cuento (al menos en mi estado) creo que es perderse en la dualidad: ¿estaré eternamente enfadada y eso me entristece? o ¿esta rabia mía estará escondiendo una profunda tristeza existencial?
¿Y LA RESPUESTA????????
Hoy no estoy inspirada para más

 
At 10:35 p. m., Blogger El Divan Digital said...

@ Miren

Gracias por participar en este Post. Para poner en contexto a los lectores, nos escribiste en un antiguo post sobre la rabia y te propusimos que leyeras este cuento que actualmente publicábamos.

Bien, la solución más saludable es la de equilibrar la dualidad tal y como tu comentas: que la rabia dEspierte y mueva en nosotros los sentimientos necesarios sin desbordarnos, y que la tristeza exprese el dolor que siente sin hundirnos. Es complicado, pero el equilibrio existe y una persona lo consigue cuando se sinceriza con ella misma y exterioriza aquello que realmente siente sin MIEDO.

Esperamos que puedas expresar el estrés que explicas sanamente, es natural que interiormente te sientas mal, y por ello es necesario que no reprimas estos sentimientos.
Estás en todo tu derecho Miren, y piensa una cosa: no temas a tus sentimientos, deja que salgan en cierto modo "a su manera".

UN SALUDO

 
At 5:45 p. m., Blogger Raimon said...

Individualmente no sé, pero como grupo seremos muchísimo más felices no diciendo lo que pensamos ni lo que sentimos.

Vaya si no.

Bonito post.

Aunque prefiero la silla al diván (el diván sólo, repito, SÓLO, para echar una buena siesta).

Saludos.

 
At 7:28 p. m., Blogger General Fórceps said...

Hola señorita.
Vengo aquí a instancias de su Señor Esposo el Duque de Arias.

Constato que es usted tan bella como él afirma, mi enhorabuena.

A sus pies, Señora.

 
At 12:15 a. m., Blogger El Divan Digital said...

@ Raimón

Bienvenido a nuestro Diván, es un placer.

La silla es más rígida, permite sentante y no relajarte, no deja rienda suelta a la tensión y su rectitud te hace estar al pie del cañón.

El diván deja a un lado el trabajo, la tensión y los dolores de cabeza; el diván permite RELAJARSE Y PENSAR EN QUIEN ES UNO MISMO.

Es bueno sentarse en una silla para centrar la atención en el trabajo y las obligaciones, pero también es interesante guardar un rato al final del día para el DIVÁN, para pensar en quien somos, qué hacemos y REFLEXIONAR ( SIEMPRE NOS FALTA TIEMPO PARA ELLO)

Nosotros te invitamos a sentarte en este diván siempre que quieras,

Un saludo

 

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